¿CÓMO AYUDO A MIS PADRES ADICTOS?
Él se comportaba muy extraño.
Yo veía a mamá llorando y entendía que era por él.
Mi papá era muy amoroso, un excelente padre. Pero algo raro le pasaba y yo no sabía qué era.
Al mismo tiempo, “los ladrones” se nos robaban todo. Si me regalaban un vestido o una muñeca, al otro día no estaban; aunque mi mamá escondía todo muy bien, siempre las cosas desaparecían.
Papá y mamá discutían constantemente… Sé que mi hermano entendía todo lo que pasaba, pero yo no. Cuando le preguntaba a mamá: -¿Qué le pasa a papá?, ella me decía: - tu papi está enfermo…
En algún momento durante mi octavo año de vida, mamá me sentó a conversar. Me explicó que nuestra inestabilidad económica se debía a la enfermedad de mi papá y que no había ladrones; que quien tomaba las cosas era mi papá, ya que su enfermedad hacía que él se llevara de casa todo lo que podía cambiar por dinero. Me explicó que su enfermedad se llamaba drogadicción.
Yo no entendía muy bien lo que esta enfermedad era, pero había visto por televisión una campaña antidrogas que mostraba el rostro de un chico lindo que se iba desfigurando... Lloré mucho. Yo no quería que eso le pasara a mi papá así que mi mamá quiso consolarme y me prometió que Dios y el amor que ella, mi hermano y yo le teníamos a mi papá, iba a curarlo tarde o temprano. "Nunca olvides que Dios es amor y el amor todo lo puede" -me dijo.
¿SON LAS ADICCIONES UNA ENFERMEDAD?
Sí. Muchas familias luchan por sus seres amados con enfermedades incurables, hasta el final. Pero el adicto no es visto así. Al adicto se le distancia, se le juzga y se relega, aunque en la realidad, "las garras" de una adicción son las de una infermedad muy grave y en muchos casos, incurable.
Si eres hijo de una persona adicta, entender que la adicción de tu padre o tu madre es una enfermedad, te ayudará mucho a gestionar tu sufrimiento y todos los sentimientos de impotencia que vives a diario.
Déjame explicarte algo: algunas personas que prueban cierto tipo de drogas se vuelven adictas y otras no y no hay un solo factor que determine esto.
En internet encontrarás que los factores más importantes de riesgo a adicciones son los siguientes:
- La constitución biológica: es decir que nuestra genética, nuestras inclinaciones a ciertos trastornos mentales y hasta nuestro género y etnia, pueden determinar un riesgo más alto o bajo.
- El entorno o el medio ambiente: aquí la crianza que la persona recibió en casa, la cultura que le rodeó y el estado socioeconómico juegan un papel muy importante.
- Las etapas de desarrollo: aunque el abuso de drogas puede llevar a la adicción en cualquier edad, hay etapas del desarrollo del cerebro que ofrecen un riesgo mucho más alto, por ejemplo en la adolescencia porque la toma de decisiones, el juicio y el auto control no están plenamente desarrollados en ese momento.
Ahora, sin emitir juicios, pregúntate lo siguiente:
¿Qué tanto conozco del pasado de mi padre o de mi madre?
¿Quién le crió?
¿Cómo le trataron?
¿Sufríó abusos?
¿A qué edad empezó a consumir drogas o alcohol? ¿Hay en nuestra familia otros miembros que también son adictos?
¿POR QUÉ LA ADICCIÓN ES CONSIDERADA UNA ENFERMEDAD?
La respuesta más sencilla es: porque es un trastorno mental y una necesidad fisiológica.
Los trastornos mentales son alteraciones que se dan en el cerebro
(por causas externas o no) produciendo cambios en el pensamiento, la
percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás.
Por otro lado, una necesidad fisiológica es, en palabras simples, “algo que el cuerpo te pide porque lo necesita”.
El consumo de alcohol o drogas alteran al cerebro y al organismo produciendo dependencia y llevando a la persona a la enfermedad crónica de la adicción donde aquel que la padece se caracteriza por ser un buscador y usuario compulsivo de la sustancia de la cual depende, a pesar de las consecuencias adversas.
Ahora reflexiona:
¿Son sanos los pensamientos de mi papá/mamá?
¿Su percepción de la realidad está alterada incluso en sano juicio?
¿Su conducta es normal o es de lo peor?
¿Se relaciona muy mal conmigo, con mis hermanos, con su cónyuge?
Si su cuerpo pasa un determinado tiempo sin consumir aquella sustancia, ¿cómo se siente y cómo se comporta?...
Creo que ahora no es difícil para ti llegar a esta conclusión:
“Mi papá/mamá está gravemente enfermo/a”.
¿CÓMO PUEDO AYUDAR A MI PADRE O MADRE ADICTO/A?
Muy seguramente emociones de desesperación, angustia y rabia te embargan. Y sobre todo la impotencia. Pero… No pierdas la esperanza. No solo tú estás pasando por esto y hay muchos caminos que pueden salvarle y también a tu familia.
1. Lo primero que debes hacer es liberar tu entorno de toda culpa:
Empieza por ti: ¡Oye! Eres apenas un adolescente, estás apenas aprendiendo a ser una persona responsable, hace poco eras un niño o una niña ¿Cómo podrían las cosas malas o tristes de la vida que vives, ser culpa tuya?
Luego, libera a tus padres: Ahora sabes que ya sea tu madre o tu padre quien padece la adicción, él o ella está padeciendo una enfermedad producto de factores y un pasado muy complicados.
2. Aceptación:
Quiero regalarte una frase de un psicólogo que fue ¡un genio! Él se llama: Carl Gustav Jung y decía:
A todo lo que te resistes, persiste.
Si lo niegas te somete.
Cuando lo aceptas, te transforma.
Como hija de un ex-drogadicto puedo decirte que mi niñez y parte de mi adolescencia estuvieron muy cargadas de tristezas y dolores, pero en algún momento lo acepté y lo agradecí... ¿Agradecer algo así? ¿¡Estaré loca!?... No. No tanto. Simplemente entendí que esa experiencia dolorosa y muchas otras que existen en este mundo, tienen escondido un diseño de enseñanza que pueden transformar vidas hacia caminos maravillosos.
Interioriza las palabras de Jung: No te resistas más a tu realidad, no la niegues, acéptala y agradece.
3. Enfócate en ti mismo/a:
La condición de tus padres es más fuerte que ellos mismos. Abraza entonces esa realidad de igual manera como lo hace el hijo o la hija de alguien con un cáncer muy agresivo y echa mano de la mejor ayuda que puedes brindarle: enfócate en ti mismo-a.
Aunque tu padre o tu madre no te lo demuestre o jamás te lo haya dicho, te aseguro que el mayor dolor que él o ella padece, es el sufrimiento que te está causando al no poder atenderte.
Lo
siguiente puede sonarte algo ilógico porque ellos son responsables de tu vida,
pero, aunque no lo creas, desde ya, tú puedes empezar a velar por ti mismo/a:
no descuides tu salud física y espiritual,
no descuides tu cuerpo ni tu presentación personal,
no descuides tus estudios...
Estas cosas nadie puede hacerlas por ti.
Desde ya puedes convertirte en un espejo de amor y paz y puedes soltar tu situación para que los profesionales se encarguen y se concentren en lo difícil que es la situación de adicciones en tu casa. Te lo repito: enfócate en ti mismo, esta es la mejor forma en que puedes ayudar a tus padres.
LA PERCEPCIÓN COMO MEDIO INFALIBLE DE AUTOAYUDA:

Tal vez te estarás preguntando si realmente tienes las capacidad de hacer realidad en tu vida los tres puntos anteriores. Yo te respondo que sí, la tienes y puedes desarrollarla si entiendes a fondo lo que es la percepción.
Tu percepción de una situación puede cambiar completamente tu vida.
Si percibes lo que te sucede como mala
suerte o como la "vida de mierda" que te tocó vivir, irás por el
mundo bloqueado y triste...
Por otro lado, si transformas tu percepción, de una en la cual juzgas a tu progenitor como a alguien egoísta que sólo piensa en drogarse o emborracharse y a quien tú le importas muy poco o nada, a una nueva interpretación donde entiendes su padecimiento sin culparle, sin juzgarle y sin condenarle, te aseguro que tú empezarás a experimentar otros pensamientos y por ende otras emociones.
Algo más que debes saber es, que la transformación paulatina de tu percepción no solo cambia tu interior sino también, "como por arte de magia", tu ambiente exterior. El amor se manifiesta...
No es difícil experimentar paz en medio de la adversidad si tu percepción se transforma constantemente. Cuando tu estado de ánimo mejora, la claridad también.
ENCÁRGATE DE LO ESPIRITUAL QUE PARA EL RESTO ESTÁN LOS PROFESIONALES:
Estoy convencida. El tiempo que dediqué a orar durante mi infancia, hizo un gran trabajo en el camino de liberación de mi papá. Y estoy convencida más aún, de que el camino que puede ayudar a una persona con adicciones o conductas autodestructivas no es uno solo, no puede ser solo médico, psiquiátrico o piscológico, debe además ser espiritual...
La claridad es clave y la claridad llega con la paz. Y, aunque la transformación de tu percepción es el primer paso para adquirir paz, sostenerla es cuestión de gimnasia diaria espiritual.
“Apuesta por la confianza y certeza de que hay algo mucho más grande que nosotros que todo lo sostiene” -Maira L. Millauro.
Aquello a lo que muchos llaman “Dios” no debe ser un concepto sino una experiencia.
¿Cómo creer o no creer en “algo superior a nosotros” si no lo has experimentado?
En situaciones tan extremas como las que se levantan desde las adicciones, la ayuda espiritual es tan importante como una ayuda clínica y un buen camino para ayudar a los demás espiritualmente, es el de encargarnos de nuestra propia vida espiritual.
Examínate a ti mismo y piensa qué tan encargado estás de tu vida espiritual.
Tal vez te consideras ateo o tal vez crees en Dios porque así te lo han enseñado, pero ¿cuál es tu verdadera experiencia interior sobre esto?
Es simple, mira: no hace falta que te des a ti mismo el nombre de “creyente” o “no creyente”, no hace falta que sigas una religión... Sólo hace falta que te encargues de tu vida espiritual.
Ya sé... "¿Pero cómo se hace eso?", te estarás preguntando.
Te propongo estos tips para empezar tu camino hacia tu interior:
- Toma consciencia de tus pensamientos diarios y transfórmalos cuando sientas que te hacen daño (ya sabes, cambia de percepción).
- Realiza el ejercicio de agradecer todo cada día (¿A quién? No te preocupes mucho por eso, en tu interior sabes que hay una fuente de la cual provienes y esa fuente te escucha).
- Concéntrate en, y ama lo que tienes, no en lo que te falta o no tienes.
- Vigila tus estados de estrés. Por supuesto desahoga tus tristezas pero no permites que te dominen, no te dejes hundir por ellas, cree en ti y en tu poder interior aunque estés llorando...
- Haz el ejercicio de transformar el odio y el resentimiento en amor, es decir, perdona. No es fácil cuando vives lo que vives, pero es posible y lo mejor, tienes el poder para hacerlo aunque aún no lo conozcas. Encuéntralo y úsalo.
- No juzgues. Esto sí que es importante. Ejercítate en no juzgar a ninguna persona ni a ninguna situación. No califiques todo a tu paso, solo deja fluir.
- Alimenta la fe. Esta es una capacidad que todos los seres humanos tenemos y te aseguro que te ayudará a aclarar tu percepción de Dios, a estar en paz aunque estés en medio de un infierno, e incluso a realizar milagros.
Si quieres
entender un poco más sobre las adicciones como enfermedad, haz click aquí.
Además te
invito a leer sobre el poder terapéutico
de la oración.
Tú puedes ser
un espejo de amor y paz.
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